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La Esencia de la Diosa vive en el corazón de cada mujer y en el de algunos hombres sensibles que saben serlo sin perder por ello su masculinidad. Espero de todo corazón que te guste el contenido de esta página y te animo a participar en ella activamente publicando tus comentarios o utilizando el botón "g+1" para recomendar las entradas que te gusten.

viernes, 24 de marzo de 2017

GAIA

Gaia, también conocida como Gea, fue la creadora la tierra, considerándose así la madre de ésta, además creó el big bang de la vida (explosión de la vida). Se considera la más grande diosa del principio del cosmo. Ella dio a luz a su esposo y padre de sus hijos, el dios Urano (Dios del Cielo), con quien creó a la primera estirpe de dioses titánicos (OcéanoCeoCríoHiperión ,JápetoTeaReaTemisMnemósineFebe y el gran cronos). En conjunto con estos dioses engendro a cíclopes (Brontes , Estéropes, Arges) y a los Hecatónquiros ( CotoBriareoGiges) quienes fueron considerados abominables por Urano y hizo que Gaia los encerrara en el Tártaro (infierno). Esto produjo que Gaia y los titanes se revelaran en contra de Urano, conllevando a que los titanes fueran encerrados en el Tártaro. Mas tarde, Gea liberó a sus hijos del Tártaro, sin embargo, los cíclopes con los hecatónquiros se volvieron celosos de la belleza titánica de aquellos dioses, por lo tanto, Gaia se vió obligada a encerrar a los cíclopes y a los hecatónquiros en el inframundo para siempre, por lo cual Gaia se regocijó en la esperanza de que los titanes la ayudaran, pero solamente Cronos fue capaz de enfrentar a su padre, pero con la ayuda de Gaia, quien le dio una hoz de pedernal. Cronos, con esa hoz le corto los testículos a Urano, los cuales fueron arrojados al mar, de donde surgieron burbujas, naciendo la sensual diosa Afrodita/Venus, y de la sangre de Urano derramada en el suelo surgieron entidades mitológicas (Gigantes, Erinias, Melias).

Cronos tomó el poder y encerró a Urano en el Tártaro, pero según la profecía, al igual que Urano seria reemplazado por un hijo, por lo que Cronos se tragaba a sus hijos a medida que Iban naciendo. Por esto, Gaia le da una idea a la esposa de Cronos, Rea, engañándolo y haciendo que se tragara a una piedra en vez de su último hijo, Zeus, quien fue criado en secreto. El liberó a los cíclopes y hecatónquiros, del Tártaro, y a sus hermanos del estomago de Cronos, quien fue condenado al Tártaro.

Gaia se considera además de ser la madre tierra y la gran abuela divina, la transmisora de sus poderes divinos a Poseidón, Apolo o Temis, protegiendo así a los mejores oráculos.
La representación de gaia, en la modernidad, es de una mujer embarazada y enorme, pero con una belleza de gran magnitud. En algunas versiones se muestra vieja y cubierta de árboles, llena de vida, pero sin embargo envejecida, como lo es la tierra.

Gaia en la vida moderna.-

Gea o Gaia, constituye un significado de las palabras propias del latín, como por ejemplo en términos como geografía (estudio de la tierra), geometría (medición de la tierra), etc.… pero a medida del tiempo, el mito de Gaia, se utiliza en nombres de teorías o mecanismos sociales, como lo es la hipótesis de gaia.

Hipótesis de Gaia.-

James Lovelock postuló que la tierra estaba controlada por una identidad, que manejaba los niveles de población de una especie, lo cual se apoyaba en la salinidad del agua que no había disminuido, sin embargo, además de esto también dijo que la teoría de selección natural de Darwin, en verdad estaba incompleta y que faltaba información sobre la evolución de una especie, teoría que fue mejorada por James, postulando que la evolución en realidad se producía no en un ambiente neutro, como dijo Darwin, sino que un ambiente controlado.
Concluimos que la tierra estaba controlada por un ente que no es visto, y que en realidad la atmósfera es una membrana, a esta teoría se le llama hipótesis de gaia o teoría de gaia, ya que las actitudes de este ente son concordantes ante esta gran diosa divina. Pero si james Lovelock tuviera razón, entonces nosotros empezamos a desatar el poder de este ente, ya que hemos alterado un ecosistema y lo hemos vuelto propio de nosotros, implicándolo así a una autodestrucción, desarmando el equilibro, “provocando que la diosa se enfurezca con los mortales”, lo que quiere decir, que nuestra especie debe ser controlada, para que no se autodestruya entre si, ya que realmente nos hemos vuelto seres peores que los animales.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Tanis

Situada en el brazo tanítico del Nilo, brazo secundario ramificación del  Pelusíaco, es la bíblica ciudad de Soan. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importante del Delta del Nilo y sin duda el más extenso. La historia de la ciudad comienza hacia el 1780 a. C, a finales de la XII dinastía. Fue una ciudad próspera durante el reinado de los reyes pastores, y quedó en el olvido con la expulsión de estos. En la XIX dinastía volvió a ser la ciudad de antaño. Era una localidad dedicada a la fabricación de telas de lino fundamentalmente. Las dinastías XXI y XXIII eran originarias de Tanis, de quienes recibió el nombre de Dyannet, y durante estos períodos fue la capital de Egipto. Fue también el lugar de enterramiento de los faraones de las dinastías XXI y XXII.
P. Montet afirmaba que podría haber sido el emplazamiento de la capital ramesida del delta, la ciudad de Pi-Ramses fundada por Ramses II. La mayor parte de los monumentos que en ella se encuentran llevan inscripciones de este faraón. Actualmente se sospecha que todos los monumentos de Ramses II fueron transportados a Tanis desde otros emplazamientos y empleados como decoración de nuevos templos o reutilizados en la construcción de nuevos monumentos, dado que ninguna construcción excavada puede atribuirse a un período anterior a la XXI dinastía, y por otra parte durante la época de esplendor de las dinastías XXI y XXIII se llevaron a cabo grandes construcciones utilizando material de Jatana y Qantir, por lo que es muy probable que también los restos de construcciones ramesidas fuesen transportados desde su emplazamiento original.
La ciudad incluye un recinto rectangular de 430 x 370 metros en el que los muros alcanzaban los 15 metros de espesor y 10 de altura. Dentro del recinto se encuentra una muralla que contiene el gran Templo de Amón, orientado de Oeste-Este e incluye restos de columnas, colosos y obeliscos. Existen además 3 colosos de arenisca de Ramses II con figuras de las reinas representadas en las piernas. Es aquí donde, en el siglo XIX, aparecieron las esfinges que actualmente se encuentran el el Museo de El Cairo. El templo sufrió, posiblemente, añadidos de Siamón, Osorkon III y Sheshonq III a la estructura original de Psusennes I.
Dentro del templo interior existía el Templo del Este, entre la primera y segunda murallas, construido de granito por Osorkon III. También en esta zona está el Templo de Horus construido por Nectanebo II y Ptolomeo II Filadelfo. Tras la muralla existe la zona en la que se ubicaba el Templo de Mut y Jonsu, conocido como Templo de Anta, diosa cananea adorada en la región.
Las tumbas, situadas en el recinto interior del templo, son de Psusennes I, Amenemopett, Osorkon III, Sheshonq III y dos anónimas. Fueron construidas con materiales  provenientes de otras edificaciones y sarcófagos sustraidos de otros lugares. La importancia de estas tumbas radica en el hecho de que fueron descubiertas intactas por P. Montet en 1939  e incluían ataudes de plata, y diferentes objetos de oro y joyas, como máscaras, pectorales brazaletes y collares, además de la gran riqueza de pinturas que aparecen en las paredes. Junto con la tumba de Tutanjamon son las únicas intactas descubiertas. El acceso a las tumbas no está permitido.
La tumba de Osorkon III incluye una cripta realizada en granito y 4 salas. En las paredes de estas 4 salas se muestra a la diosa Nut en su representación típica arqueada y las barcas solares, el rito del pesaje de las almas, imágenes de Isis y Osiris y de la regeneración solar, además de imagenes del faraón. En la tumba  se encontró el sarcófago de Takelot II. El sarcófago proviene del Reino Medio. Tras la sala que alberga el sarcófago de Osorkon III apareció la sepultura de su hijo Horanjt, sumo sacerdote de Ptah.
La tumba de Psusennes I incluía 4 sepulturas, la de Psusennes, la de Sheshonq II, la de Amenemopett y la del general Undebaunded . En la cripta de Psusenne se encontraba la momia del faraón encerrada en tres sarcófagos, el primero de granito rosa, actualmente en el Museo de El Cairo, el segundo de granito negro y el último de plata. La momia estaba cubierta por una máscara y recubierta de oro.


martes, 14 de marzo de 2017

Stonehenge: los enigmas del círculo de piedra

La construcción de este imponente conjunto empezó hace cinco mil años y fue abandonado mil quinientos años después; todavía no sabemos por qué se edificó ni las razones que llevaron a su olvido
Cuando oímos la palabra «Stonehenge», acude a nuestra mente la imagen de un círculo pétreo que se alza, solitario, sobre la verde hierba de una llanura en Gran Bretaña. Este venerable monumento es la estructura megalítica más famosa del mundo, pero lo cierto es que sabemos poco sobre quiénes lo levantaron y la función que cumplió. Situado en la planicie de Salisbury, en el condado de Wiltshire (a unos 130 km al oeste de Londres), se estima que su construcción se desarrolló a lo largo de unas ochenta generaciones, durante unos 1.600 años. El conjunto que hoy vemos en pie está compuesto por un círculo interior con seis grandes bloques de piedra rematados por tres colosales dinteles y por un círculo exterior de diecisiete monolitos con dinteles. Esto es todo lo que queda de un monumento megalítico que en su día incluyó unos 162 elementos pétreos, y cuya construcción se ha atribuido a romanos, sajones, daneses, el mago Merlín, los druidas y las primeras comunidades agrícolas de Gran Bretaña. La imagen actual no tiene más de medio siglo de antigüedad: se remonta a 1964, cuando las estructuras líticas fueron trasladadas por última vez. Sólo siete de los 25 soportes (y dos dinteles) que se mantienen en pie permanecen inalterados. Los otros han sido levantados y reparados al menos en una ocasión, y en el siglo XX varios megalitos fueron asentados en hormigón.

¿Cuando se construyó Stonehenge? Hoy sabemos que Stonehenge surgió a finales del Neolítico, hacia el año 3100 a.C. Durante este período de la historia se produjo el paso de las bandas de nómadas cazadores-recolectores a las sociedades agrícolas, sedentarias y que dependían de cultivos y animales domésticos. Esa época se asocia con el nacimiento de nuevas prácticas religiosas centradas en monumentos de carácter permanente, hecho relacionado con el asentamiento de las comunidades humanas en un territorio concreto. De estos rituales son testimonio los monumentos megalíticos presentes en Gran Bretaña, Irlanda y la costa atlántica de la Europa continental.

Recientes investigaciones arqueológicas (The Hidden Landscapes Project, de la Universidad de Birmingham, y The Stonehenge Riverside Project, de la Universidad de Sheffield, financiado por National Geographic Society) testimonian que unos mil años antes de la construcción de Stonehenge, la planicie de Salisbury albergaba grandes túmulos con enterramientos colectivos, conocidos como long barrows, «túmulos largos». En este paisaje ceremonial, los agricultores de finales del Neolítico construyeron un terraplén y un foso circular de unos 110 metros de diámetro. Ésa fue la primera fase de lo que luego se convertiría en Stonehenge. Le siguió, unos cien años más tarde, una segunda fase con la construcción de estructuras de madera en el interior del terraplén. El monumento que hoy contemplamos corresponde a la tercera fase constructiva, entre 2600 y 1600 a.C., cuando se levantaron los grandes bloques de piedra que le confieren su aspecto singular.
Gigantes de piedra
El nuevo monumento, erigido en el área central del terraplén, era un círculo pétreo con un diámetro de unos 30 metros. Sus constructores emplearon probablemente cuerda y postes de madera para marcar un punto central y la posición de cada megalito alrededor de aquél. Cuando los grandes bloques de piedra arenisca (sarsen) llegaban a Stonehenge, los canteros les daban el tamaño adecuado y pulían su superficie. Después se levantaba cada monolito en el lugar asignado.

Se ha sugerido que, para ello, primero se cavaba un hoyo con palas de asta de ciervo y de huesos de buey. Este hoyo tenía tres caras verticales y otra inclinada, en rampa, forrada con madera que quizá se impregnaba con grasa animal para facilitar el deslizamiento de las gigantescas piedras. Una vez el monolito yacía sobre la rampa, se tiraba de él con cuerdas desde el frente a la vez que era empujado por detrás con palancas de madera hasta quedar en pie. Entonces se dejaba transcurrir un año para que estos gigantescos soportes se asentaran.
Un monumento emblemático
Cuando las grandes jambas estaban firmemente asentadas, se colocaban los dinteles. Posiblemente eran trasladados hasta su emplazamiento mediante rodillos, y luego eran izados sobre los bloques de arenisca usando una rampa de tierra o un andamiaje de madera. Pero los dinteles no descansan en las jambas sin más. Para dar estabilidad a su obra, los constructores de Stonehenge emplearon un sistema de caja y espiga que conectaba los soportes y los dinteles. Además, los extremos de los dinteles poseían alternativamente lengüetas y muescas, de manera que la lengüeta del extremo de un dintel encajaba en la muesca tallada en el extremo del siguiente. Estas técnicas de ensamblaje habrían sido perfeccionadas durante la construcción de anteriores monumentos de madera.

Una vez erigidos los soportes de arenisca se disponían los bloques de basalto azulado (bluestones), proceso que culminaba con la colocación de la«Piedra del Altar» como punto focal del monumento. Finalmente, para identificar el eje principal del solsticio de verano, se debieron de añadir la «Piedra Talón» y la «Piedra del Sacrificio».

El resultado de esta actividad fue un monumento emblemático, formado por cinco partes. En primer lugar, el círculo exterior de 30 metros de diámetro con 30 bloques de piedra arenisca (sarsen) de 4,30 metros de altura hábilmente labrados, coronados por dinteles. En segundo lugar, las bluestones, dispuestas en un círculo formado por 57 piedras. En tercer lugar, y en medio del círculo, una estructura en forma de herradura compuesta por cinco trilitos de sarsen, que estaba abierta hacia el noreste y contenía en su interior otro óvalo de bluestones. En cuarto lugar, la Piedra del Altar, en el centro del monumento. Por último, la Piedra del Sacrificio y la Piedra Talón, al este del conjunto.

Hacia 1600 a.C. se dieron unos toques finales, cuando se cavó un doble anillo de hoyos (conocidos como hoyos Y y Z) en torno al círculo principal de piedras sarsen. El propósito de estos agujeros era sostener piedras o postes de madera que nunca llegaron a instalarse, y la estructura fue abandonada. De hecho, parece que el conjunto cayó en el olvido, puesto que no hay evidencia de que después de 1500 a.C. se depositaran otros artefactos en Stonehenge, o de que el monumento estuviera en uso.
¿Cuál era su función?
La extraordinaria inversión de tiempo y esfuerzo humano que requirió la edificación de Stonehenge sugiere que estaba diseñado con un propósito especial, y la interpretación más aceptada actualmente es la de que fue un centro ritual prehistórico alineado con el movimiento del Sol. Pero para comprender por qué sucesivas generaciones dedicaron buena parte de sus energías a construir este colosal monumento debemos situarnos en el contexto de la Europa neolítica.

Las primeras comunidades agrícolas dependían por completo del ciclo de las estaciones, cuyo transcurso implicaba períodos de abundancia de alimento, como la primavera y el verano, y otros de carencia, como el otoño y el invierno. Así pues, no es de extrañar que el eje de Stonehenge se alinee con el sol naciente en el solsticio de verano y con la puesta de sol en el solsticio de invierno. El solsticio de verano, que varía entre los días 21 y 24 de junio, es el momento del año en que el Sol está en su cénit, y es, por tanto, el día más largo del año, mientras que el solsticio de invierno marca el día más corto del año, alrededor del 21 de diciembre, cuando el Sol está más bajo en el firmamento.

La alineación de Stonehenge con el solsticio de verano permite concluir que se debió levantar para acoger una actividad ritual o festivales estacionales relacionados con la observación del Sol y posiblemente de la Luna. Es probable que estas ceremonias representasen ideas sobre la fecundidad, la vida, la muerte y el Más Allá. Sin embargo, puesto que su construcción comprendió más de 1.500 años, su significado pudo cambiar con el paso del tiempo.

La presencia de enterramientos asociados con Stonehenge añade una nueva dimensión al aspecto ritual del monumento. El descubrimiento en 2008 de más de sesenta restos de cremaciones datados entre 3000 y 2500 a.C. respalda la imagen de Stonehenge como lugar de culto ancestral. Otros enterramientos asociados con este monumento han cambiado nuestra perspectiva de la gente que levantó, habitó y visitó este lugar. Así sucedió con el hallazgo, en el año 2002, de la tumba de un hombre de la Edad del Bronce: el llamado Arquero de Amesbury, enterrado hacia 2400 a.C.

Una de sus dagas de cobre procedía de la península Ibérica, y el análisis del esmalte dental indicaba que había crecido en la región de los Alpes. Por otra parte, el descubrimiento, en 2005, del esqueleto de un joven que fue enterrado con un collar de unas 90 cuentas de ámbar en Boscombe Down confirma la idea de Stonehenge como monumento de gran trascendencia, cuya esfera de influencia superaba las islas Británicas. En efecto, el análisis de las cuentas mostró que procedían del mar Báltico, mientras que el estudio del esmalte dental reveló que el esqueleto, datado hacia 1550 a.C., se correspondía con el de una persona procedente de la Europa mediterránea.
Lo que sabemos y lo que no

Los enterramientos citados evidencian una conexión directa entre Stonehenge y otras partes de Europa que se remonta al menos a 2300-2200 a.C. Por tanto, en respuesta a la pregunta de quién construyó Stonehenge, podemos sugerir que fueron personas tanto del Neolítico como de la Edad del Bronce, con vínculos comerciales y posiblemente religiosos con la Europa continental. Y lo edificaron en varias fases, en un reflejo de las transformaciones sociales y religiosas ocurridas a lo largo de 1.600 años.
Desconocemos quién asistía a las ceremonias en Stonehenge, si allí se congregaba toda una comunidad o sólo albergaba una reunión de las élites. En todo caso, podemos deducir que este monumento era el centro ritual de un sistema religioso asociado con los antepasados y con el movimiento del Sol y de la Luna. Y el análisis de los enterramientos nos sugiere que Stonehenge fue uno de los lugares más sagrados y reverenciados en Europa entre el Neolítico y la Edad del Bronce, desde sus orígenes en 3100 a.C. hasta su cénit en 2100 a.C. Pero siempre estaremos a la espera de que un nuevo estudio, otra excavación arqueológica o un hallazgo fortuito ofrezcan una nueva interpretación de este conjunto singular.

sábado, 14 de enero de 2017

Entrevista sobre Nefertiti


Descripción de Nefertiti "El ocaso de Atón" con Lola Xaxo + Akenatón el faraón hereje 7x11 LA HORA DE KAYAKO (13-01-2016)

Dedicamos el primer programa del año a una pareja enigmática y misteriosa, que cambió el rumbo de la historia religiosa y política de una de las civilizaciones más importantes, el antiguo Egipto.
Comenzamos hablando con Lola Xaxo autora del libro "El ocaso de Atón" dedicado a la figura de Nefertiti. Nos hablará de su figura y su relevancia política. Del enigma de su tumba, de su muerte, de su momia, de su busto y de su vida.
Y acabaremos hablando de Akenatón (Akhenatón) anteriormente Amenofis IV. Quién protagonizo una auténtica revolución religiosa al implantar por primera vez en la historia, el culto al Dios único, precursor del cristianismo o el Islam. Y explicaremos las bases del porqué, para muchos investigadores, se trata de un faraón venido directamente de esos dioses venidos del cielo, y que por tanto sería o al menos tendría ADN extraterrestre.


martes, 20 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD!!!


ISIS

No había acabado de cerrar los ojos, cuando he aquí que de entre las olas se alzó una divina faz, capaz de infundir respeto a los mismos dioses. Y poco a poco la imagen fue adquiriendo el cuerpo entero y me pareció que, emergiendo del mar, se colocó a mi lado. Intentaré describirles su maravillosa hermosura, si la pobreza del lenguaje humano me concede la suficiente facultad de expresión o si la misma divinidad me proporciona la rica abundancia de su elocuente facundia.
Primero, tenía una abundante y larga cabellera, ligeramente ensortijada y extendida confusamente sobre el divino cuello, que flotaba con abandono. Una corona de variadas flores adornaba la altura de la cabeza, delante de la cual, sobre la frente, una plaquita circular en forma de espejo despedía una luz blanca, queriendo indicar la Luna. A derecha e izquierda este adorno estaba sostenido por dos flexibles víboras, de erguidas cabezas, y por dos espigas de trigo, que se mecían por encima de la frente.
El divino cuerpo estaba cubierto de un vestido multicolor, de fino lino, ora brillante con la blancura del lirio, ora con el oro del azafrán, ora con el rojo de la rosa.
Pero lo que más atrajo mis miradas fue un manto muy negro, resplandeciente de negro brillo, ceñido al cuerpo, que bajaba del hombro derecho por debajo del costado izquierdo, retornando al hombro izquierdo a manera de escudo. Uno de los extremos pendía con muchos pliegues artísticamente dispuestos y estaba rematado por una serie de nudos en flecos que se movían del modo más gracioso.
Por la bordada extremidad, y en el fondo del mismo, brillaban estrellas y, en el centro, la luna en plenilunio resplandecía con fúlgidos rayos. No obstante esto, en toda la extensión de tan extraordinaria capa aparecía sin interrupción una guirnalda de toda clase de flores y frutos.
La diosa llevaba, además, muchos atributos bien distintos unos de otros: en su mano derecha un sistro de bronce, cuya fina lámina, curvada a modo de tahalí, estaba atravesada en el centro por tres varillitas que al agitarse por el movimiento del brazo, emitían un agudo tintineo. De su mano izquierda pendía una naveta de oro, cuyas asas, en su parte más saliente, dejaban salir un áspid, con la alzada cabeza de cuello hinchada con demasía.
Cubrían sus divinos pies unas sandalias tejidas de hojas de palmera, árbol de la victoria.
Presentándose de tal guisa y exhalando los deliciosos perfumes de Arabia, se dignó hablarme de este modo con su voz divina:
He aquí, Lucio, que me presento a ti, movida por tus súplicas, yo, la madre de la Naturaleza, señora de todos los elementos, origen y principio de los siglos, divinidad suprema, reina de los manes, primera de entre los habitantes del cielo, representación genuina de dioses y diosas. Con mi voluntad gobierno la luminosa bóveda del cielo, los saludables soplos del Océano, los desolados silencios del Infierno. Y todo el orbe reverencia mi exclusivo poder, bajo formas diversas, honrándolo con cultos de distintas advocaciones.
Los frigios, primeros seres de la tierra, me llamaban la diosa de Pesinunte, madre de todos los dioses. Aquí, los áticos autóctonos, la Minerva de Cecrops. Allá, los habitantes de Chipre batida por las olas, la Venus de Pafos. Entre los cretenses, hábiles en disparar flechas, soy Diana Díctina. Para los sicilianos, que hablan tres idiomas, yo soy la diosa Prosperina Estigia. Los habitantes de Eleusis me llaman la antigua diosa Ceres. Unos, Juno, otros, Belona. Éstos, Hécate; aquéllos, Ramnusia. Y los etíopes, los primeros en ver la luz del Sol naciente, los de ambas, y los egipcios, que sobresalen por su antiguo saber, venerándome en su culto particular, me llaman reina Isis.
Presencio tus desgracias y acudo favorable y propicia. Deja ya de llorar y de lamentarte, expulsa ya toda tristeza. Ya brilla para ti el día de salvación, gracias a mi providencia. Por consiguiente, escucha con mucha atención y cuidado las órdenes que te voy a dar:
Una devoción inmemorial me ha dedicado el día que sigue a esta noche, cuando mis sacerdotes, calmadas ya las borrascas del invierno y apaciguadas las impetuosas olas del mar, siendo ya navegable, me consagran una nave nueva, como para poner el comercio bajo mi protección.
No deberás esperar esta ceremonia con inquietud ni con pensamientos profanos; porque, a una indicación mía, el sacerdote, con sus vestiduras solemnes y adornos, llevará una corona de rosas, sujeta al sistro que tendrá en su mano derecha. Así, pues, sin vacilación, separándote de la curiosa multitud, ve a unirte a mi cortejo con mucho celo, confiando en mí tu voluntad.
Tú te acercarás con mansedumbre al sacerdote. Luego, como queriendo besarle la mano, apodérate de las rosas, despójate en seguida de la piel de este detestable animal que desde muchísimo tiempo me es odioso. No tengas miedo de nada como cosa difícil de realizarse. Pues en ese mismo instante yo acudo a ti, y te me hago visible, y yo ordeno a mi sacerdote, mientras reposa, lo que debe hacerse después. Por orden mía, la apiñada multitud del acompañamiento te hará paso. Y en medio de esta jubilosa ceremonia y espectáculos festivos, ninguno te mostrará aversión por esa deformidad que llevas, así como tampoco nadie pensará en acusarte malignamente por tu repentina metamorfosis.
Mas, por encima de todo nada olvides, y que se grabe en lo más hondo de tu corazón este pensamiento: recuerda que lo que te resta de vida hasta el último suspiro lo tienes que consagrar a mí. Y es justo que, cuando por el favor de una diosa hayas vuelto entre los hombres, le debas todo el resto de tu vida.
Vivirás feliz, vivirás lleno de gloria bajo mi protección; y cuando, habiendo cumplido el tiempo de tu destino, hayas descendido a los Infiernos, allí también, en ese hemisferio subterráneo, me encontrarás brillando en medio de las tinieblas del Aquerón, reinando sobre las mansiones de la Estigia, y tú, cuando habites los Campos Elíseos, me reverenciarás asiduamente como protectora tuya.
Pero si, con culto piadoso y esmerado acatamiento y perseverante castidad, te haces digno de mi favor poderoso, sabrás que a mí tan sólo compete el prolongar tus días de vida más allá de lo que está destinado.
Apuleyo. "El Asno de Oro"


lunes, 21 de noviembre de 2016

Dies Natalis Solis Invicti

El Festival del Nacimiento del Sol Inconquistado.
Así es como se celebraban antiguamente los días que mediaban entre el Solsiticio de Invierno (aproximadamente el día 21 de diciembre en el hemisfertio norte) y el 25 de diciembre.
La celebración en esos mismos días de la Navidad no es otra cosa más que un necesario sincretismo religioso, establecido durante el reinado del emperador Constantino, más de trescientos años después de la muerte de Cristo.
Pero su verdadero origen es anterior. En culturas muchísimo más antiguas y dispares encontramos una y otra vez la celebración del renacimiento del sol personificado en Marduk, Mithra, Osiris, Balder y muchos más.
Con el fin del verano la Diosa Madre, la Naturaleza, Ishtar o esa Isis de los diez mil nombres, desciende al mundo inferior para liberar a su esposo, hermano y amante de las garras de la muerte.
El mito del dios muerto y resucitado que se repite en todas las culturas se refiere siempre al sol, que cada año renace en el solsticio de invierno.
Incluso en lugares tan alejados como los de Sudamérica por poner dos ejemplos, se celebra el Inti Raymi peruano (Nacimiento del Sol) y el We Tripantu de los mapuches de Chile.
Sin ir tan lejos, los mismos romanos celebraban las Saturnalias en honor a Saturno (en los principios de su religión fue el dios más importante de su Panteón hasta el establecimiento de Júpiter como padre de los dioses) del 17 al 23 de diciembre, alumbrándose con velas y antorchas, para celebrar el fin del periodo más oscuro del año y el nacimiento del nuevo periodo de luz o nacimiento del Sol Invictus el 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio, gobernado también por Saturno.
Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo del dios, al pie de la colina del Capitolio, en la zona considerada la más sagrada de Roma. Al sacrificio seguía un gran banquete al que todo el mundo estaba invitado.
Eran fechas en las que todo el mundo se intercambiaba regalos y festejaban juntos, muchos esclavos eran liberados y los señores intercambiaban sus funciones con sus servidores.
En un principio Saturno era un dios agrícola, protector de campos y campesinos, garante de las cosechas y sucesor de Cronos, el dios prehelénico de la mítica Edad de Oro de la tierra, cuando no existían las clases sociales y todos vivían felices en comunidad.
  

viernes, 18 de noviembre de 2016

LOS ORÁCULOS GRIEGOS (Dodona)

Dodona había dejado de ser la capital de Epeiros desde que mi hermano Aléxandros desplazara la corte a Buthroton. Su famoso Oráculo es tan prestigioso como el de Delfos y el más antiguo de toda la Hélade. Desde la falda del monte Tomaro, las tres Sellai de Zeus Naios dan respuesta a las gentes sencillas del lugar y a romeros de las cercanías o de zonas remotas del norte.
Durante siglos las aguas siempre iguales y sin embargo siempre distintas del caudaloso Aqueloo han pasado de puntillas junto al Santuario, que cada anochecer contempla el silencioso vuelo de los caballos alados de Zeus que acuden a sus orillas para apagar su sed. Es entonces cuando el trote de los poderosos centauros hace temblar la tierra antes hollada por las pezuñas del pícaro Pan persiguiendo ninfas entre el follaje.
Cerca ya de la región del Pindo, el silencioso planear de un águila sobre nuestras cabezas señaló la aquiescencia del Padre de los Dioses. Era la primera vez que mi hijo Aléxandros visitaba el Santuario; Zeus estaba satisfecho.
La tapia amurallada que protege el Santuario y el Roble oracular con su fuente sagrada, se destacó de pronto entre el verde lujuriante del paisaje.
Los heles descalzos de pies nunca lavados nos franquearon la entrada al recinto amurallado. En el centro, junto al viejo Roble Sagrado que hace las veces de palomar, se alza el témenos de Zeus Naios, el dios uranio de los cielos y del monte Tomaros.
Mucho antes que el Rey de los Dioses, dos diosas ctónicas habían elegido aquellas montañas como residencia: Temis, esposa de Zeus, y Dione Naia, su amante, habían sido las primeras en hablar a los hombres a través del rumor de las hojas del Roble Sagrado y del zureo de las palomas; y el poderoso Zeus se unió a ellas para ampliar la lectura profética a los ecos sonoros que el viento consigue al hacer golpear las cadenas que, en otros tiempos no tan lejanos, pendían de las ramas del roble sobre los calderos.
Zeus Naios y sus dos compañeras paredras, Temis y Dione, la diosa de la vegetación relacionada con las raíces del Gran Roble, profetizan por boca de sus sacerdotisas. Juntos acogen las preguntas que humildes y grandes les formulan, grabadas por los heles sobre láminas de plomo e interpretadas por una de las tres Hai Peléiades o Sellai.
Una vez que hubimos abonado la suma correspondiente al pelanos, los heles sacrificaron una cabra blanca al río Aqueloo, no sin antes introducirla en la corriente. El animal, completamente sumergido en el agua helada que baja de la cordillera, temblaba de frío y de miedo, una señal inequívoca de que nuestra consulta había sido aceptada por los dioses.
Sólo entonces penetramos en la Hiéra Oikia, situada junto al Roble Sagrado, entre los contiguos templetes de Dione y Temis. Atravesamos el templo sorteando la fila de peregrinos que esperaban ordenadamente su turno desde el alba. Como personajes pertenecientes a la realeza, gozábamos de derecho de prioridad para penetrar en el oikós, la sala vecina al adyton donde más tarde la peléiade habría de trasladar a los heles la respuesta de los dioses. Escrito sobre plomo, el testimonio de la merced divina podría ser conservado para siempre.
Una mujer joven, delgada y de aspecto anodino, atravesó el recinto sin detenerse ni sentarse en ninguno de los bancos del oikós. Con la mirada ausente, continuó su camino. Era la más joven de las hai peléiades. El país entero dependía de las palabras que surgían de sus labios y, paradojas de los dioses, la que compartía los secretos de Zeus no era más que una pobre campesina sin más cultura ni meritos que los de haber consagrado su virginidad al Rey del Olympo.
Venía de realizar su ritual preparatorio; purificada en las gélidas aguas del río, se acercó hasta la imagen de Zeus Dodoniense que preside el Templo rayo en mano, mientras que con la otra sujeta un  báculo sobre el que se posa un águila real. Impasible, la Sella tomó del altar algunas hojas de laurel y harina de cebada y caminó con paso lento y ceremonioso hasta el exterior.
Bajo el sol de Dodona, el Roble Sagrado la esperaba inalterable, extendiendo sus poderosas raíces junto a la fuente. Sus ramas de mil ojos verdes parecían mirarla con curiosidad, dando sombra al efebo de bronce que sujeta un látigo con tres cadenas de astrágalos.
 Ella se inclinó para tomar un poco de agua de la fuente en el cuenco de su mano y bebió. Luego, con la cabeza echada hacia atrás, trepó ágilmente sobre el alto trípode que sustenta el caldero de cobre colocado frente a la estatua del efebo. Envuelta en una red de tiras de lana blanca agitadas por la brisa, con el rostro inclinado hacia el caldero que tenía a sus pies, masticaba lentamente las hojas de laurel y la harina de cebada parasitada.
Bajo el dominio total de Zeus, la manía se apoderó de ella. Fuera de sí, con el cuerpo agitado por temblores y convulsiones, fragmentos de frases escapaban entre escalofríos de sus labios cuajados de espuma, para ir a caer junto al trípode y ser recogidos por heles ávidos de las palabras del dios que, armados con tablillas de plomo y estiletes, habrían de convertirlas en versos coherentes.
En pleno éxtasis alucinatorio, la Sella danzaba peligrosamente sin bajar del pedestal. Su misión había finalizado y los heles se retiraban.
De mi libro "Apenas una Clepsidra", sobre la vida de Olimpia de Épiro, la madre de Alejandro Magno.

***
El roble parlante de Dodona fue el oráculo más antiguo que existió en Grecia.
Al principio y durante muchos siglos se consagraron doncellas vírgenes al servicio del oráculo. Se las llamaban pitias o sellai (de sella, en singular). Eligieron mujeres para esta función por su naturaleza más sensible y emocional, que reaccionaba más rápidamente al efecto de las drogas que consumían.
Aunque es imposible remontarnos a los orígenes de la costumbre oracular, se sabe que muchas de las cuevas y grietas que los griegos destinaron a los oráculos ya eran sagrados mucho antes de que comenzara la cultura griega.


domingo, 23 de octubre de 2016

El hombre rojo de las Tullerías


En el palacio de las Tullerías habitaba un fantasma cuya aparición siempre presagiaba desgracias. Su historia está indisolublemente ligada a los tiempos turbulentos de Catalina de Médicis, si bien hay varias versiones del relato. Según una de ellas, el hombre sería un carnicero, de nombre Jean, que vivía no lejos de palacio. La reina construía su residencia de las Tullerías, y para ello había ordenado demoler algunas viviendas. Sus ocupantes se resignaron a abandonarlas; todos menos uno: el carnicero. Jean habría de pagar muy cara su rebeldía. 
Otros cuentan historias diferentes y afirman que la desgracia se abatió sobre él por haber entrado en conocimiento de algún inconfesable secreto de la Corona, mientras que un tercer relato convierte al personaje en uno de los hombres de confianza de la Médicis, a quien habría traicionado. Sea como fuere, todas las versiones continúan del mismo modo: la reina lo hizo asesinar. 
El encargado de cometer el crimen fue cierto caballero llamado de Neuville. Éste cumplió bien con su misión y atravesó certeramente con su espada el cuerpo de Jean. El moribundo ofreció cuanta resistencia pudo hasta su último aliento, pero, herido de muerte, finalmente cayó de rodillas mientras aún desafiaba a su asesino diciendo: 
—¡Malditos seáis, vos y vuestros amos! ¡Volveré! 
Luego se desplomó sin vida, empapado en su propia sangre. 
Poco impresionado por la amenaza y tras cerciorarse de que Jean ha muerto, Neuville se envuelve en su capa gris y abandona el lugar para ir a dar cuenta a la reina del éxito de la empresa. 
De repente, mientras atraviesa una callejuela sombría y solitaria, siente una especie de presencia hostil tras de sí. Con la impresión de estar siendo seguido, de llevar unos ojos clavados fijamente en su nuca, se vuelve y ve lo último que hubiera esperado ver: el muerto está allí en pie, a tres pasos de él, inmóvil, cubierto de sangre, contemplándolo desafiante. Aquella mirada lo hiela de espanto, mas, sin dejarse dominar por el pánico, Neuville reacciona con rapidez; desenvaina su rapière y lanza una estocada que incomprensiblemente sólo encuentra el vacío. Dos veces más ataca con su acero a la infernal aparición sin lograr atravesar más que el aire. 
Desconcertado, el caballero emprende el regreso a las Tullerías, pero no halla el cuerpo en la cabaña donde acaba de cometer el crimen. El cadáver ha desaparecido sin dejar rastro. 
Neuville corre a contarle a la reina lo sucedido. Catalina escucha imperturbable a aquel hombre que trae el rostro demudado. Aunque muy supersticiosa, hace falta mucho más para asustar a esa mujer. Menos impresionada que él, se burla del relato y le aconseja que se sosiegue y no piense cosas extrañas. 
Días más tarde la propia Catalina comienza a preocuparse: Cosme Ruggieri, su astrólogo, le confiesa que ha tenido una inquietante visión durante el sueño: se le había aparecido un fantasma envuelto en una bruma roja y, además de anunciarle que una maldición caería sobre la Médicis y sobre los futuros habitantes del palacio de las Tullerías, predijo la muerte de la reina. Según el espectro, ésta tendría lugar junto a Saint-Germain. “La construcción de las Tullerías será su perdición. Va a morir”, susurró aquella voz de ultratumba.
Tal vez la cosa hubiera terminado ahí de no ser porque, según esta leyenda, también la propia reina vio al fantasma cubierto de sangre al atravesar una pequeña estancia mal iluminada. Cuando sus damas corrieron a auxiliarla la oyeron murmurar: “¡El Hombre Rojo!”, y entonces se desmayó. 
Todo ello impulsa a Catalina a abandonar las Tullerías y a decidir no frecuentar jamás un lugar que lleve el nombre de Saint-Germain. Pero, como el destino no puede ser burlado y las maldiciones de los espectros menos aún, muchos años después, cuando fallece en Blois, el joven sacerdote enviado para darle la extremaunción se llamaba Laurent de Saint-Germain. Y junto a él murió. 
Durante los reinados de Carlos IX y Enrique III los trabajos en el palacio no se reanudaron, y por tanto el Hombre Rojo no apareció. No volvemos a tener noticias de él hasta el 13 de mayo de 1610, durante la ceremonia de coronación de María de Médicis. Al día siguiente Ravaillac asesinaba a Enrique IV. 
El fantasma parece haberse manifestado muchas veces durante el reinado de Luis XIV, tanto en Versalles como en el campo de batalla, y especialmente durante la Fronda. También fue visto la víspera de la muerte de Mazarino, y son muchos los que afirman que se apareció el mismo día en que falleció el rey. 
De vez en cuando continuó mostrándose hasta el siglo XIX para anunciar tragedias inminentes. Una noche de 1792, María Antonieta, mientras ocupaba unos aposentos en las Tullerías, se despertó sobresaltada y vio al hombrecillo a la cabecera de su cama. Volvió a encontrarse posteriormente con él, la mañana en que los amotinados asaltaron el palacio. Y al día siguiente de la partida de la familia real hacia Varennes, se cuenta que fue visto acostado en la cama del rey. 
En 1793 el Hombre Rojo se le apareció a un soldado que custodiaba los restos mortales de Marat, y continuó dejándose ver durante la República y el Imperio. Tocado con un sombrero rojo habría seguido a Napoleón a Egipto, pronosticándole la victoria. Sus apariciones en esa época fueron numerosas. Cuando Napoleón se casó con María Luisa, volvió a aparecer, pero el emperador, muy descortés, se negó a recibirlo. Y, por supuesto, también hizo acto de presencia la víspera de la batalla de Waterloo, faltaría más. 
La leyenda continuó hasta que el 26 de marzo de 1871 el palacio fue incendiado. En el momento en que explotaba el pabellón central, la gente que se arremolinaba para contemplar las llamas vio ante las ventanas de la sala de los mariscales a un espectro cubierto de sangre y rodeado de una bruma púrpura. Tendió los brazos hacia la multitud y desapareció. Después de eso nunca se le ha vuelto a ver. 

lunes, 10 de octubre de 2016

CON EL ALMA EN TUS MANOS


CON EL ALMA EN TUS MANOS

Quiero sentir la mirada de esos ojos, profundos como el agua,

acariciar mi cuerpo de cristal con besos de amatista y hierbabuena.
Quiero perderme en ellos cautiva de tu esencia: tan serena
como la niña aquella que se escondió contigo en aquel lago,
jugando a ser mayor entre tus brazos.
Quiero perderme en ese laberinto de ansias compartidas
y jugar a encontrarte en sus recodos, 
disfrutando del roce de tus labios mientras los míos callan
aquello que mi cuerpo está gritando
cuando, dentro de mí, siento como mil luces de color estallan.
Quiero volver a sorprender tus manos perdidas en mi piel,
Y repasar tu rostro con mis dedos, suavemente.
y verte estremecido entre mis brazos, como el niño aquel
que tanto amé hace siglos, ocultos en un prado.
Como una travesura descubriendo el amor, apasionadamente.
Quiero que me recuerdes como entonces:
perdida la mirada y el corazón radiante,
con mis manos pequeñas enredando tu pelo
y un sentimiento de indefensión y entrega.
Toda yo siendo tú, todo tú penetrando en mi ser
a cada instante, en cada beso.
Con el alma en tus manos, sin espacio y sin tiempo.

De mi libro POEMAS DE UNA EXTRATERRESTRE

sábado, 24 de septiembre de 2016

El templo de Isis en Pompeya

 El gran tráfico que los habitantes de Pompeya hacían con los alejandrinos de Egipto, les hizo adoptar el culto de esta divinidad, de la que quisieron inmortalizar la memoria en toda clase de frescos y pinturas. El templo de Isis se halla rodeado de un pórtico sostenido por [ocho] columnas dóricas de cada lado, y de seis en la fachada. Un pequeño pero elegante vestíbulo sostenido por otras seis columnas y adornado de un hermoso mosaico, conduce al altar, sobre el cual se hallaron los fragmentos de la estatua de Isis. Siendo este templo el principal del Pompeya, encerraba una infinidad de objetos curiosos e interesantes, y un gran número de pinturas al fresco, que merced al importante descubrimiento moderno, han podido trasladarse intactas como otras muchas de los demás edificios, al museo de Nápoles.
En el cuarto denominado sala de los misterios, por tener todas sus pinturas relación con el culto de Isis, se encontró el esqueleto de uno de sus sacerdotes que estaba en la mesa cuando la ruina general de Pompeya, y se supone que había comido huevos y pollos y había bebido más de una botella de vino, juzgando por los restos que había dejado el gastrónomo sacerdote. Alrededor del templo hay una porción de cuartos que debían servir de habitación a los gerofantes o ministros del culto de Isis. Los esqueletos de muchos de estos se han encontrado también, que o no pudieron escapar a la ruina general, o no quisieron abandonar su diosa.
En el centro de un atrium se levanta un pódium; varias escaleras secretas permitían a los sacerdotes deslizarse debajo de la estatua y dar desde allí los oráculos; se han encontrado bastante número de esqueletos de sacerdotes; uno de ellos estaba comiendo en el momento de la erupción y se conoce no cuidaba mal su cuerpo, a juzgar por el pescado, el pollo, los huevos, el vino la guirnalda de flores que adornaban la mesa; la estatua producía; también se halló el esqueleto de otro sacerdote al pie de la pared, con una hacha en la mano; había practicado ya dos salidas, pero no pudo ir más allá.
El templo de Isis se halla dividido en dos trozos: en el uno, circuido de columnas istriadas, se nota una ara para el sacrificio de las víctimas; y en el otro tres aras, y un gran altar circuido de columnas donde estaba la estatua de la diosa. En la parte inferior se ven los conductos secretos por donde  entraba el sacerdote a hacer el oráculo: esta parte del templo se cree renovada el año 63 del primer siglo. El pavimento de este altar es de mosaico.
Si el ara no está ensangrentada ni esparcidos los instrumentos del sacrificio en las gradas; si los dioses no ocupaban sus nichos, ni el candelabro y la lámpara brillan en las suntuosas columnas dóricas, esto no lo ha hecho el tiempo, que los dejó como los había encontrado, cerrados herméticamente, y perfectamente conservados; aún se encontraron los sacerdotes junto a el ara con todos sus adornos pontificales; pero los muebles de la casa magistral, los enseres sagrados de los templos y aun el enlosado del Foro se sacaron de aquel gran relicario que la naturaleza legó a la posteridad.
En la puerta hay una imagen que apoya el índice en la punta de la nariz reclamando silencio, y la gente entra reverente y cabizbaja bajo la fija mirada de los sacerdotes que exhiben la esférica cabeza completamente afeitada y el cuerpo cubierto por una dalmática de vivos colorines. Las robustas columnas con figuras y flores de fuertes tintas rematadas por la simbólica flor de loto, sostienen las grandes láminas de piedra de la techumbre, y en el centro, sobre obscuro graderío que ningún profano puede hollar, cubierta por severo templete, está la Isis de mármol negro que mira fijamente con sus muertos ojos. Cerca de la imagen, y colgando del muro o de las columnas, se ven, como en los demás templos, manojos de ofrendas que recuerdan otros tanto milagros; manos y pies, pechos y ojos, todo de cera o de metal, puestos allí por los enfermos que sanó la diosa. Ni más ni menos que hoy Santa Lucía da vista a los ciegos, o la Virgen de Lourdes hace innecesarios médicos y boticas. Los devotos, uno a uno, llegan al pie del altar, entregando antes a los sacerdotes las ricas ofrendas: bolsas de dinero para sacrificios: tiernas ovejas; blancos toros, que han quedado a la parte de fuera. Preguntan a la diosa con voz emocionada sobre el porvenir; Isis conserva muchas veces su imponente inmovilidad, pero otras ¡oh prodigio! Se mueven sus brazos, brillan sus ojos y se inclina su cabeza, mientras la muchedumbre anonadada por el milagro, se prosterna dando alaridos y besa la túnica a los impasibles sacerdotes. Por desgracia, la catástrofe que enterró a Pompeya no dio tiempo para dejar las cosas en regla, y al excavarse los restos del templo de Isis se han visto las articulaciones de la estatua, y aún hoy puede subirse por la escalerilla secreta que conduce al hueco pedestal de la estatua donde se agazapaban los ayudantes del templo para tirar de la cuerda de los milagros. Nihil novum sub sole. Los sacristanes que en nuestros tiempos hacen sudar sangre a los Cristos, o que los santos den golpecitos en los vidrios de sus altares, estarán sarisfechos de su habilidad, y no saben ¡infelices! Que hace dieciocho siglos, unos tíos de color de zapato viejo les daban quince y raya en el arte de ganarse el pan explotando la eterna imbecilidad humana.



D.E.M. 29: Secretos oscuros

—…un desgraciado día, llegó un mensajero procedente de Shedet. Traía noticias del Sumo Sacerdote de Per-Sobek.
Había oído hablar de la ciudad de Shedet: se encuentra más o menos a tres días y medio de marcha desde Iunu y aproximadamente a uno y medio de Madián, donde nací. Ha crecido en el corazón de un extenso oasis, a orillas de un lago de agua dulce que se abastece constantemente de las aguas del río Hapi gracias al atrevido diseño de un apiru, un constructor de canales perteneciente a la tribu de Isacar. El limo negro de las crecidas llega también a ese lugar para fecundar su fructífera huerta.
Aquel lugar —continuaba Nefertari— se encuentra bajo la protección del dios Sobek, en cuyo templo los sacerdotes custodian secretos ancestrales procedentes de «la otra» cultura de los dioses primigenios, aquella que tanto Ramesés como Nebchasetnebet habían ambicionado conocer y que había quedado en el olvido cuando ambos tuvieron que separarse.
Al parecer un extranjero, probablemente un apiru que conocía bien Per-Sobek, había penetrado en el recinto sagrado, profanado el Sancta Sanctorum y robado los secretos mágicos del dios, ocultos en aquel lugar.
Un sudor frío empapó mi frente y por un momento creí que iba a desmayarme.
¡Aquella inesperada revelación acababa de dar sentido a las inexplicables y largas ausencias de Moshé! Cuando abandonaba el campamento para, aparentemente, conducir el rebaño a pastos mejores, cuando me dejaba sola durante tantos y tantos días…


Ningún apiru podía haberse atrevido a profanar un templo; ningún hermano podía conocer el secreto que se escondía en Per-Sobek. Ninguno… ¡excepto Moshé!
....
Al cabo de muy poco tiempo, noticias parecidas llegaron desde los templos de Nubit y Dahamsha. Profundamente consternado por aquellos robos y seguro de saber quienes eran los culpables, Ramesés mandó apresar a los constructores de Per-Sobek, que fueron ejecutados por traición y profanación, después de ser torturados. Pero ni uno de ellos reveló dónde habían escondido su sacrílego botín. Ni los más expertos verdugos consiguieron arrancarles una sola palabra y los Secretos Sagrados han continuado perdidos.
A pesar de que sus métodos podrían parecer un tanto crueles, los motivos que le movían eran elevados: Ramesés estaba decidido a evitar que aquellos conocimientos malévolos cayeran en manos de quienes pudieran hacer un mal uso de ellos. Como Adepto de la Magia Suprema del Sacerdocio y máxima autoridad religiosa del país, conoce todos los secretos y sabe demasiado bien que, a través de los conjuros y artefactos que hasta aquel momento había estado protegiendo, pueden invocarse las Fuerzas del Caos. Ya no podía evitar que se utilizaran los Arcanos Oscuros que habían sido robados, pero aún podía poner a buen resguardo los que estaban intactos. 
Entonces fue cuando decidió cambiar de lugar los tesoros que todavía no habían sido expoliados. Pero su estrategia alteró el sistema energético que aquellos dioses habían creado y que mantenía en conexión todos sus templos. El resultado creo que ya lo conoces: desde entonces nos aflige una desgracia tras otra.
Ramesés estaba seguro de que todo lo sustraído había ido a caer en manos de los sacerdotes apiru y un gran rencor hacia ellos empezó a instalarse en su corazón. El pueblo de tu padre, mi querida Tzíppora, se había convertido en el peor de sus enemigos.
Durante meses se encerraba cada mañana en su santuario privado, intentando seguir la fuerza que se desprende de esos… artefactos secretos. Su intranquilidad crecía con cada minuto que pasaba hasta que, un día, supo que la energía oscura había sido despertada. La magia de Sobek había comenzado a funcionar.
Los conocimientos de un Mer Hekau incluyen capacidades tan sorprendentes como la de separar su Ba del cuerpo para desplazarlo al lugar que desee. Y Ramesés, lo mismo que Nebchasetnebet, había aprendido aquella técnica durante sus iniciaciones. Decidido a descubrir a los culpables, siguió el rastro de la energía y ésta le llevo hasta el monte Horev, donde descubrió que la ciencia robada a los otros dioses había sido ocultada en el interior de una cueva.
A través de su propio Ba, Ramesés pudo percibir el de un sacerdote apiru que, gracias a unos conocimientos que superaban los suyos propios y haciendo uso de las piedras azules de los dioses, una de las muchas joyas robadas, había conseguido atraer hasta allí a una presencia divina de aspecto extraño con la que estaba conversando frente a frente.
La imagen de Moshé relatándome su aventura en el monte Horev y la aparición de Yahovah en su Gloria se me reveló de pronto, en exacta correspondencia con las visiones de Ramesés. Un dolor agudo acababa de atravesar mi corazón como una flecha emponzoñada.
Ajena al dolor que aquella extraordinaria revelación me estaba causando, Nefertari continuaba su relato.
—Sus peores temores se habían confirmado y ahora estaba completamente seguro de que las autoridades religiosas del pueblo apiru se habían hecho con un saber y unos poderes que ponían en peligro el futuro del Imperio. ¡Tan potentes que podrían ser usados para invadir y conquistar el país de Khem
De "Faraón sin Reino", mi libro aún no publicado

martes, 13 de septiembre de 2016

La Tabla Isíaca

Es indudable que esta Tabla estaba consagrada a Isis, porque además de ser la figura principal, ocupa la mayor de las tres bandas en que está dividida la superficie de la Tabla. Toda ella es de cobre rojo y mide un metro por setenta centímetros. Las figuras grabadas en ella tienen como máximo una línea de profundidad, son de color más pronunciado y en su mayoría están remarcadas con un ribete de plata. 
En el centro está colocado el diseño más importante, consistente en la Gran Puerta de los Dioses, un pabellón arquitectónico sobre un trono sobre el que se encuentra una figura sentada. Sobre el pabellón se muestran flamas divergentes, abajo está un globo doblemente alado, luego un segundo globo con alas, un tercero se ve bajo la figura sentada. 
Alrededor de los lados del pabellón hay una serie de cuadrados en los que hay círculos con ocho divisiones. Una columna marcada alternativamente con blanco y negro en bandas, rematada con una cabeza de Isis, está a cada lado de este pabellón. 
Sentada dentro hay una figura de mujer, vestida de la cintura hacia abajo con objetos emplumados y teniendo muchos senos colocados cerca (no se muestran en el dibujo); en una cabeza una cinta y un pájaro numídico, el pavo montado sobre éste; a su espalda, una canasta de la cual salen dos hojas de persea y dos cuernos; estos últimos sostienen un disco sobre el que hay un escarabajo. En su mano derecha tiene un cetro rematado en un loto abierto y su mano izquierda está levantada en actitud de mando. Su trono es plano, pero grabado en él hay un perro sentado. Bajo su trono hay otro diseño, un entrepaño, dentro del cual yace un monstruo Néfer, parte león, parte halcón, con un canope entre sus garras delanteras; detrás de él se ve un globo alado combinado con una serpiente, sobre su cabeza hay una luna creciente y un Sol dentro de ella. A cada lado del pabellón están colocadas sendas columnas, y en cada una de ellas hay una serpiente, como si fueran guardias. 
Hay tres figuras principales a cada lado de la diosa, cada tríada, O Q R a la derecha y X Y Z a la izquierda, consisten en una figura sentada y dos de pie. Nótese que O y Z están vestidas similarmente; R y X, próximas al pabellón, tienen pedestales similares, varas y ornamentos en la cabeza; Q tiene cabeza de ibis y Y es una figura humana sentada. Este pabellón central representa la difusión de los triformes supremos Mens en las formas universales de los tres mundos, de donde emerge el proceso de evolución de este mundo sensible o universo, llamado por Plutarco La Casa de Horus, y por los Egipcios La Gran Puerta de los Dioses. Las flamas divergentes en la cumbre del pabellón significan el eterno e incorruptible supremo Mens, lleno de Fuego, Luz y Vida; la influencia es comunicada al mundo intelectual, sensible, y elemental, como se ilustra por los tres globos. La figura sentada es la Mente Suprema o Iynx pantomorfa, esfinge multiforme, o Logos, Palabra, Alma del Mundo, y está colocada aquí en la mitad como en el centro de la naturaleza universal. La postura sentada denota poder y dominio; el perro es dibujado en el trono debido a que la esfinge isíaca está asociada con la estrella del perro, Sirio o Sothis; la vestidura emplumada de sus brazos denota la sublime velocidad de los poderes más altos; la abundancia de senos significa los poderes ilimitados de creación y preservación, los círculos denotan las órbitas celestes en constante movimiento. La cinta o cubierta en la cabeza señala la oculta procedencia de la naturaleza y el pavo (el pájaro numídico marcial) de muchos colores y manchas denota la variedad de cosas creadas. La canasta significa abundancia y la persona denota esa sabiduría que administra todos los hechos; los cuernos significan la Luna, y el escarabajo y el disco, el Sol; el cetro significa que todas las cosas están modeladas siguiendo el patrón de los Mens Paternos, y el loto significa la progresión infatigable de la noche y el día, la mano izquierda levantada representa el poder gobernante, cuyos mandatos son todos obedecidos.
En los jeroglíficos del grupo superior, enfrente del Iynx se lee lo siguiente: La entrada al mundo cuatripartita, a través del cual entra el alma pantomorfa del mundo, penetra todas las cosas con el ojo de la divina Providencia; otorga la esfera de la vida, flotando tanto en las cuatro partes del mundo superior como en las cinco entradas del mundo inferior. En el grupo inferior se lee lo siguiente: La Barrera de los Portales de los mundos superior e inferior, del que las cadenas de las zonas son removidas por el Agathodæmon ibiforme. 
Las dos figuras de serpientes Y y W, con la esfinge central T, forman la tríada de deidades-serpientes buenas, el símbolo del espíritu pantomorfo del mundo, actuando en las tres esferas, Intelectual, Etérea y Elemental. De las dos tríadas laterales, Q y Y son Padres sentados, R y X Potencias, O y Z las Mentes, las caras de todos ellos están vueltas hacia los grandes Mens. Q es ibimorfa, una divinidad masculina con la cabeza del pájaro ibis, Thoth. La figura dibujada sobre el trono es un símbolo de adversidad, a través del cual el bien en general del universo es consumado. La cruz ansata de la mano derecha muestra el influjo de la virtud de arriba, y la vara en terminación de cabeza de Isis denota el poder derivado de Isis, la diosa de la naturaleza pantomorfa. Del adorno de la cabeza, las llamas denotan el poder del calor; la serpiente, vida; las plumas, velocidad y sutileza; el centro floral, fecundidad. Los dos cocodrilos abajo del trono señalan los poderes malignos de Tifón bajo el dominio del ibis.
Las dieciocho divisiones del escabel denotan dieciocho codos de creciente del Nilo, que confiere la fertilidad, y el Ibis Thot es la deidad del Nilo. O es los Mens de la Tríada, es una mujer con el seno lleno, ella tiene largas alas que llegan hasta el piso, su vara emplumada señala el poder sobre los poderes aéreos, y el vaso sobre el pedestal, la nutrición del agua del Nilo. En los jeroglíficos arriba se lee: “Los genios aéreos buenos de toda la naturaleza comunican su poder por medio de la humedad fecundadora”. P es una andro-esfinge, la deidad de la naturaleza de fuego. En los jeroglíficos se lee: “El divino árbitro, por medio de su poder, marca con su sello la vida celeste”. R es el ejecutor de los mandatos de esta tríada, está casi desnuda y sus piernas separadas como en movimiento. Sobre su pedestal se lee: “Él penetra con la mayor celeridad la esfera celeste, a través del reino húmedo de Momfta, y de los sagrados lagos ibimorfos”. S es un halcón en vuelo que sostiene un círculo y una vara y se relaciona con el poder del calor, suministrado por el fuego arquetípico de los supremos Mens.
 Toda esta tríada denota potencia masculina, agentes activos, mientras que, por otra parte, X Y Z son femeninas y pasivas; aunque ninguna de ellas lo es en su totalidad, sino sólo para el propósito presente, pues los egipcios consideraban la deidad bisexual o asexual, que, sin embargo, se volvía pasiva o activa, macho o hembra, según fuera requerido especialmente. Encontramos aquí que el padre que preside la Tríada es hembra, ella es Nefta, entronada y con un ornamento de flores en la cabeza; hay una figura arrodillada bajo el trono y sobre el pedestal un león, el símbolo de Momfta, el Nilo creciente. Sobre su cabeza con triple símbolo de flores hay un escarabajo alado, arquetipo del poder fecundante del sol. Z es una forma similar de Mens a O, con largas alas y un vaso sobre un pedestal ante ella; su pecho está lleno de leche. X difiere de R, la figura correspondiente, también es una hembra con el pecho prominente y un ornamento para la cabeza en forma de globo con serpientes y plumas. Alfa y Beta son figuras acompañantes, así como el pavo numídico y el halcón.  El Iynx de Caldea, o Alma del Mundo, o Palabra Paterna, es llamada por los egipcios Hemfta.